La historia de la lengua española secuenciada

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Situación del español en la actualidad:

La lengua española, en la actualidad es la que ocupa el segundo lugar en el mundo en cuanto al número de hablantes nativos, — 420 millones- , por detrás del chino mandarín, y la tercera más hablada en la comunicación internacional y en el espacio web. Esto es realmente significativo teniendo en cuenta que en el mundo existen en la actualidad unas 3000 a 5000 lenguas (es imposible dar una cifra exacta), de las cuales unas 600 con un número de hablantes mínimo para garantizar su supervivencia a medio plazo, 100.000 hablantes (véase David Crystal “La muerte de las lenguas”).

Actualmente el español es idioma oficial en un total de 21 países incluyendo todos los países de Iberoamérica menos Brasil (México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico), aparte de España en Europa y Guinea Ecuatorial en África. Es usado también por un amplio porcentaje de la población en Andorra, Sahara Occidental y Belice. Cuenta con una amplia difusión en los Estados Unidos, y, además, un derivado del español, el ladino, es la lengua materna de numerosas comunidades de judíos sefarditas por todo el mundo.

¿Español o castellano?

Si bien dentro del territorio español esta pregunta ha suscitado no pocas controversias, fuera de la península es más común encontrar la denominación “español”. Esto se debe a que es la lengua más extendida en todo el territorio de España frente a otras lenguas cooficiales habladas en algunas regiones, como el catalán, el gallego y el euskera. Por razones históricas que posteriormente explicaremos, se denomina usualmente “castellano” para distinguirlo del resto de lenguas peninsulares arriba mencionadas, ya que fue el castellano la lengua vernácula que acabó imponiéndose como mayoritaria del país, sobre todo, después de la unión de los reinos de Castilla y Aragón durante el reinado de los Reyes Católicos.

Origen y evolución del Castellano:

El castellano es una lengua románica cuyo origen se encuentra en la evolución del latín vulgar, hablado en la península ibérica desde el siglo III a. C. No obstante, cuenta con restos de lenguas prerromanas, habladas por pueblos que habitaban la península antes del proceso de romanización: el llamado sustrato íbero, celta, fenicio, ligur. Las lenguas de estos pueblos acabaron desapareciendo al incorporarse éstos a la cultura latina, que se impuso como mayoritaria, a excepción del vasco, o euskera, que mantuvo su estructura ajena al proceso de romanización. Algunas palabras que han quedado fosilizadas procedentes de estos pueblos primitivos son: abedul, álamo, tarugo, barranco, braga, arroyo…

La mayor parte de nuestra gramática, sintaxis y léxico, procede del latín hablado, y en menor medida del latín culto. Podríamos decir que nuestra lengua es casi en su totalidad una evolución o mejor dicho una progresiva corrupción de la lengua latina. Al igual que otras lenguas románicas esta corrupción dio lugar a distintas variantes en distintas regiones más o menos alejadas de la capital, Roma, y según la clasificación clásica de las lenguas románicas, es una lengua del subdominio occidental, y junto al catalán, gallego, portugués, y occitano entre otras, pertenece al grupo de las lenguas iberorromances.

En la alta Edad Media, las invasiones de pueblos germánicos, -vándalos, suevos, alanos y visigodos,- dejaron ciertas palabras residuales en nuestra lengua, si bien su influencia no fue muy notoria en la evolución general del idioma. Los germanismos que han quedado son: albergue, guerra, ganar, robar, rico, fresco, blanco, ropa, entre otros.

Del período árabe contamos con un importante corpus de palabras, además del dialecto mozárabe, que se habló en gran cantidad de territorios, de estos casi 8 siglos de convivencia (711-1492). Así nos han quedado palabras como: mazapán, albaricoque, alcachofa, alubia, aceite, algodón, taza, alcantarilla, albañil, azotea, azúcar, algodón, azul, almacén, cifra, alcohol, y un largo etcétera.

De esta etapa medieval conservamos obras de gran importancia cultural, como las obras de Alfonso X el Sabio, obras épicas como el Cantar de Mío Cid (1140), primera obra conservada de la literatura española, y lírica castellana y galaico-portuguesa. Cabe mencionar también un importante grupo de obras del Méster de Clerecía. Se sabe que existió una gran tradición oral formada por poesía épica narrativa, cantares de gesta, y otras manifestaciones juglarescas hoy día perdidas o recopiladas parcialmente.

Del período prerrenacentista conservamos obras de autores como Juan de Mena, el Marqués de Santillana, de carácter latinizante, y otros autores de teatro, de corte más popular. La obra más importante de esa época es La Celestina, de Fernando de Rojas.

La formación del español clásico:

En 1492 los Reyes católicos deciden expulsar de la península ibérica a todos aquellos que no se conviertan al cristianismo, árabes, judíos y demás minorías étnicas, acabando así con un período de coexistencia cultural de casi 8 siglos. En su afán de unificar el territorio de sus respectivos reinos, que será la mayor parte de la península, deciden tomar una serie de medidas, entre las que se encuentra la unificación lingüística, además de religiosa.

Así, encargan la primera Gramática de la lengua Castellana a Antonio de Nebrija, que se considera la primera gramática de la lengua española sistematizada y formal, en 1492. En esta obra se intenta por primera vez unificar ciertos criterios lingüísticos como las grafías, algunos aspectos gramaticales y fijar el significado de las palabras.

Ya en el siglo de Oro, aparece la obra considerada el segundo hito en la fijación normativa del castellano: El Tesoro de la Lengua Castellana, de Sebastián Covarrubias.

El desarrollo de la literatura española del período de los siglos de Oro (Períodos del Renacimiento y Barroco) con autores tan importantes como San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo y Calderón de la Barca entre otros, contribuye a la fijación de nuestras letras en el llamado período clásico.

El español moderno:

La creación de la RAE, Real Academia Española de la lengua, en 1713, por Juan Manuel Fernández Pacheco, y posteriormente la publicación por parte de esta institución del Diccionario de Autoridades (1726-39), constituye el germen de nuestra gramática moderna, siendo esta institución desde entonces la más importante en la fijación de las normas que deben regir la lengua española.

Actualmente la RAE está integrada por académicos cuyo nombramiento tiene un carácter honorífico, tratándose de las más relevantes personalidades en el mundo de las letras hispánicas, por sus logros como literatos, investigadores, docentes, lexicógrafos y sus respectivas aportaciones a la difusión cultural de nuestra lengua.

Otra misión importante de la RAE consiste en regular la incorporación de nuevos términos, como son préstamos de otras lenguas, adaptando su grafía y su uso a las reglas del español.

La RAE dispone de una página web, www.rae.es, en la que se pueden realizar distintas consultas léxicas y gramaticales: el diccionario, el diccionario de dudas, el corpus CREA y otras.