¿Es `duro´ el verano en Madrid?

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Dadas las fechas en las que nos encontramos, la pregunta planteada en el título de este Audiotexto viene especialmente “a colación”, y pretende ser de utilidad para todos aquellos que estén planificando venir a España de vacaciones y hayan pensado realizar una visita a la capital española.

Pues bien, en lo que al clima respecta, hay que decir que el verano en la capital, es bastante duro. En efecto, los termómetros pueden alcanzar temperaturas superiores a los 35 ºC (95 ºF), con niveles de humedad relativamente bajos (inferiores al 30 %). Es por tanto un clima caluroso y seco. Madrid está en una zona del interior de la península (justo en el centro del país) dónde además las precipitaciones son poco frecuentes durante los meses de verano, exceptuando alguna tormenta esporádica fruto de las altas temperaturas. También es cierto que temperaturas superiores a los 35 ºC no son habituales, de tal forma que muy pocos días a lo largo de todo el verano (entre 5 y 10) “el mercurio” alcanzará esos niveles, indicativos de un calor realmente difícil de sobrellevar.

De esta forma, nos encontramos durante los meses de julio y agosto con temperaturas que rondan los 30 – 35 ºC. Esto supone que sea bastante fatigoso salir durante las horas centrales del día. De hecho, los habitantes que se quedan en Madrid durante estos meses, evitan salir durante esas horas. Entonces, “no hay más remedio” que madrugar si se quiere aprovechar la mañana para hacer cosas, ya que a partir de las 11 de la mañana, el calor empieza a ser agobiante. Del mismo modo, por la tarde, la gente sale a “hacer vida social” a partir de las 8, pues si cabe, la tarde es aún más dura que la mañana ya que “el asfalto” va acumulando calor fruto de las horas previas.

Durante el verano, muchas empresas cambian su jornada, pasando a ser lo que se conoce como “jornada continuada” en lugar de “jornada partida”. En general, se pasa así a una jornada de 8 a 3 de la tarde, frente a la jornada normal (resto del año) que incluye un tiempo de parada para la comida (alrededor de las 2 de la tarde), dividiéndose así la jornada laboral en dos tramos: de 9 a 2 de la tarde y de 3 a 6 de la tarde (puede haber variaciones respecto a este horario, pero lo aquí señalado es bastante ilustrativo del caso más general).

Aunque con la “jornada continuada” se tiene la tarde libre (lo cual es claramente una ventaja respecto al resto del año), la vuelta a casa a eso de las 3 de la tarde se hace dura, y muchos madrileños optan por llevarse el coche para evitar, a la vuelta, “pasar calor” en el transporte público. A este respecto, hay que resaltar que en general, en todo el transporte público se disfruta de aire acondicionado, lo que pasa es, que a algunas horas, puede resultar insuficiente por la gran cantidad de gente que se acumula en “las horas punta”, y también porque a veces se estropea y durante algunas horas los viajeros tienen que aguantar el calor, hasta que el personal encargado del mantenimiento reparan la avería.

Los madrileños, como el resto de los españoles, cogen sus vacaciones de forma masiva durante el mes de agosto. No obstante, Madrid es una ciudad que nunca se queda vacía. Sí que se nota una disminución importante de gente durante el mes de agosto, pero, sobre todo, si uno se acerca por las zonas del centro de la capital, nunca falta “el bullicio habitual”. Además, Madrid es una ciudad muy turística, y durante los meses de verano la visitan numerosos turistas que contribuyen a que “no se note demasiado” el bajón de madrileños que se van de vacaciones.

Los madrileños que durante el mes de agosto no disfrutan de su período vacacional, suelen decir que es un mes fantástico para estar en Madrid, ya que si se pretende ir a cenar por la noche, ir al cine, visitar el zoo o ir a cualquier otro lugar similar, las colas no son tan largas e incluso puede no ser necesario “comprar entradas con antelación”, o te puedes “permitir el lujo” de presentarte directamente en un restaurante de moda sin haber hecho una reserva. También se nota que por las calles circulan menos coches, de tal forma que el que se acerque al centro “puede animarse” a llevar el coche, con la esperanza de poder aparcar en la calle sin hacer uso de los aparcamientos públicos o tener que aparcar de forma incómoda lejos del lugar de destino.

La oferta cultural y de ocio en la capital, durante los meses de verano, es muy amplia. Los museos, teatros, salas de fiestas, etc. no frenan su actividad, sino todo lo contrario, pues tienen el incentivo del turismo, y lo que en muchos casos ocurre es que orientan su oferta a un público menos local que viene buscando descubrir la cultura y las tradiciones de nuestro país.

¿Qué hacen, por tanto, los madrileños que tienen que trabajar durante los meses de verano? Pues estos “se defienden como pueden” de las altas temperaturas gracias al aire acondicionado de las oficinas, tiendas, etc., yendo a las piscinas municipales y las piscinas privadas de ciertas urbanizaciones, y sobre todo, pasando buenos ratos con los amigos a partir de las ocho de la tarde que ya “baja el calor”, y es un momento perfecto para irse a tomar un refresco a los numerosos veladores, terrazas, etc., que inundan la capital. Es sin duda un buen plan para despejarse del trabajo y pasar un rato agradable antes de cenar.

 

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